A través de este post me gustaría reconocer la esencia de las mujeres, de mis mujeres, ya que son los pilares fundamentales para que yo continúe mi camino.

Estamos echas de otra pasta, tenemos una capacidad, sentido común y aceptación para sobrellevar situaciones muy difíciles, formamos camaradería cuando una de nosotras necesita ayuda, cuando intenta salir adelante, siempre hay una mujer que está pendiente de otra.

Me gustaría enumerar aquellas mujeres que son 100% “Corazón de León”, comenzando por aquella madre que renuncia a su trabajo para cuidar de sus hijos, de sus padres. El sacrificio que conlleva laboral y profesional, pero prefiere pensar que está haciendo lo correcto, disfruta de ese cariño mutuo que recibe, esa es su retribución diaria.

Si solicitase un certificado de servicios prestados, se irían enumerando uno por uno, cada segundo, cada minuto transcurrido junto a ellos, es decir, los recuerdos de un trabajo realizado con mucho cariño y amor.

No menos importante es aquella madre, que desempeña su trabajo fuera de casa, para que a su familia no le falte de nada, mensualmente percibe doble salario, ya que por un lado tiene el reconocimiento de su jornada laboral y por otro el comprobar que su familia está atendida. No siente pena al pensar que está fuera de casa la mayor parte del día, es un sacrificio que hace para y por ellos.

Y llegados hasta aquí, entra en juego la figura de la abuela, esa mujer que ha dado su vida por su familia y es tan generosa que al llegar a su jubilación solo tiene un deseo, seguir ayudando a los suyos, siendo el pilar de cada casa cuando lo necesitan. Y como no, disfrutar de sus nietos, vuelve a ser niña.

Las hermanas, esa unión que siempre se tiene, pase lo que pase siempre están ahí, aunque vivan en distintas ciudades, países, tengan trabajos muy diferentes, hay un lazo que las une y se entienden, se conocen, independientemente del tiempo transcurrido, saben que ahí están para lo necesario.

Las amigas, hay de varias clases, las hay para contarles tus secretos, otras para salir a la verbena del pueblo, otras para estudiar, y luego está esa amiga única que es como si fuese tu hermana, no falla y tú con ella del mismo modo, depositas en ella toda tu confianza, incluso en ocasiones son tus pies y tus manos.

No puede faltar la vecina del 5ª, la conociste a una cierta edad, sabéis lo que pasa en casa de cada una sin necesidad de preguntar, y por eso mismo tenéis la confianza para pedir ese favor en un momento extremo.

Las compañeras de trabajo, yo diría que son como una mezcla de las dos anteriores, no son tus amigas de toda la vida pero compartes confidencias con ellas, conocéis vuestros gestos, maneras, actitudes, existe complicidad, hoy por ti, mañana por mí.

Entre todas formamos un círculo de resistencia ante cualquier dificultad que pueda surgir, formamos equipo y eso sin darte cuenta te hace más fuerte.

Los seres humanos para sobrevivir necesitamos vivir en sociedad, ya sabes lo que dicen…

“Si caminas solo, llegarás más rápido.
Si caminas acompañado, llegarás más lejos”.

Me gusta tenerte por aquí, gracias por tu tiempo.

Un abrazo de energía positiva.